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En tan solo el último año, los inversores de criptomonedas han perdido casi $100 millones a manos de las estafas de salida (exit scams, en inglés) de varios proyectos que publicitaban sus shitcoins. Durante y después de la última carrera alcista de 2020-21, el mercado de criptomonedas ha madurado y ha atraído a inversores institucionales de forma pareja. Pero la saga de shitcoin todavía no se detuvo.
Sí algo podemos aprender de la historia de las criptomonedas, es que cada carrera alcista también trae aparejado consigo una temporada de shitcoins con numerosos esquemas "pump & dump", estafas de salidas (o "exit scams") o de tipo "rug and pull" y fraudes de "cómo hacerse rico rápido", los cuales roban el dinero que tanto les costó ganar a los inversores.
Sin embargo, algunas shitcoins lograron brindar rendimientos a corto plazo fenomenales. Quizás, uno de los ejemplos más famosos es la memecoin Dogecoin, una shitcoin que se disparó por encima del 12,000% este año gracias a Twitter. En esta guía, vamos a hablar de las shitcoins y su historia, cómo podemos identificarlas y si valen la pena invertir en ellas.
Las shitcoin son técnicamente altcoins que perdieron su valor con el tiempo debido a sus principios básicos deficientes. Su valor es escaso o nulo y no tienen una finalidad aparente. Dependen masivamente de publicidad engañosa, principalmente a través de redes de microinfluencers de redes sociales.
¿Las shitcoins son todas malas?
No necesariamente, pues algunas de ellas están respaldadas por una sólida comunidad. Piensa en Dogecoin, la cual comenzó siendo una parodia de Bitcoin y no fue diseñada para servir una utilidad en el mundo real. No obstante, una sólida comunidad de twitteros e influencers como Elon Musk inflaron su precio hacia nuevos niveles de máximos históricos en la racha alcista de 2020-21.
Por otro lado, las shitcoins también tienen su lado poco ético. Desde la última racha alcista de 2017, hemos sido testigos de que, desde el boom de las ICO, muchas cosas han cambiado en el ecosistema de las criptomonedas a medida que fue madurando. Esto significa que las formas en que los proyectos shitcoin roban el dinero de los inversores también evolucionaron.
Cualquier proyecto shitcoin en la actualidad se puede clasificar en una de las siguientes categorías:
En un proyecto rug pull, como bien su nombre indica, el equipo detrás de la criptomoneda abandona el proyecto después de recaudar una cantidad importante de fondos de sus inversores y los deja con tokens sin valor. Estas estafas a menudo suceden en exchanges descentralizados (DEX), sobre todo en proyectos DeFi.
En los exchanges descentralizados (DEX), los desarrolladores pueden lanzar y listar sus tokens sin tener que pasar por auditorías o un proceso de investigación. Los desarrolladores malintencionados entonces pueden listar sus tokens en un DEX como Uniswap o PankcakeSwap y emparejarlos con ETH o cualquier otra criptomoneda líder. Proveen liquidez y bloquean una pequeña cantidad de fondos para obtener la confianza de los inversores.
En este momento comienza el rug pull. Una vez que varios inversores intercambiaron sus tokens ETH por el token en la lista, los desarrolladores retiran la liquidez del proyecto —los ETH— y los inversores se quedan con tokens sin valor.
Durante el proceso, el valor de los tokens enlistados se disparará hasta un x50 o incluso x100 su valor en tan solo un par de horas. La suba repentina de su valor hace llamar la atención de más personas, por lo que más inversores se suman al proyecto. Una vez que el valor del token llegó a su techo, el equipo retira toda la liquidez.
Las estafas de salida son parecidas a las rug pulls, pero no es una cuestión de retiro de liquidez porque este tipo de estafas no ocurren en los DEX. En cambio, el equipo lanza el proyecto con su moneda que es a menudo una fork (o bifurcación), ya sea una bifurcación blanca o una bifurcación dura de un proyecto ya existente. Lanzan el proyecto, venden las monedas y luego desaparecen.
Se produjeron varias estafas de salidas en 2017, durante la cúspide del auge de las ICO. Un ejemplo clásico es que los desarrolladores clonen un proyecto ya establecido, le hagan unos cambios. cambien el nombre y ofrezcan las monedas en su plataforma a cambio de ETH, BTC o cualquier otra criptomoneda líder del mercado.
Una vez que acumularon suficientes monedas, abandonan el proyecto y lo dejan en piloto automático. Tanto en las estadas de salida como en las rug pull, se gastan grandes presupuestos de publicidad para promocionar la shitcoin. Esta técnica atrae a inversores nuevos e inexpertos que basan sus decisiones principalmente por miedo a perderse de la inversión. En los papeles, los inversores se hacen ricos debido a la suba masiva de valor de sus tokens, pero la realidad es que no pueden retirar su dinero.
Ahora nos toca hablar de las shitcoins "buenas". Aunque no se puedan comparar con algunos de los proyectos de criptomonedas más importantes, son positivas en términos de valor percibido.
Hay un subgrupo de shitcoins llamadas "memecoins", monedas que se inspiraron en memes virales de internet. Estas se promocionan mucho en redes sociales como TikTok por parte de microinfluencers. Algunos agregadores o recopiladores de contenido como CoinMarketCap las han clasificado en una categoría distinta. Dogecoin es una memecoin inspirada en la raza de perros shiba inu, que fue furor en la internet allá por el 2013 y se le llamó el "meme de la internet".
Así como la mayoría de la terminología cripto como HODL y altcoins vino de hilos en el famoso foro Bitcointalk, el término "shitcoin" también vino de allí. El término lo acuñó un miembro de Bitcointalk en un hilo que inició Gavin Andresen —quien por un momento fue la cara de Bitcoin— en noviembre de 8 de 2010.
Te sorprenderías si te dijera que algunas criptomonedas líderes como Bitcoin, Litecoin y Ethereum fueron llamadas shitcoins por parte de los nocoiners (personas que están en contra de las cripto). ¡Charlie Lee, el creador de Litecoin, una vez dijo en una entrevista y en su cuenta de Twitter (con un poco de sarcasmo) que Litecoin es la mejor shitcoin que existe!
Estoy de acuerdo. Es la mejor shitcoin que hay.
— Charlie Lee [LTC⚡] (@SatoshiLite) November 29, 2017
La historia de las shitcoins se puede remontar hacia los inicios de Bitcoin en donde se lanzaron muchos pequeños de criptomonedas que se distanciaban de Bitcoin, pero que no lograron llamar la atención de las masas y que dejaron de tener valor con el tiempo.
Sin embargo, la saga de las shitcoins comenzó luego del lanzamiento de la plataforma Ethereum, la que permitió a cualquier persona lanzar sus tokens con tan solo unas pocas líneas de código. Esto dio como resultado que mucha gente comenzara a lanzar un sinfín de tokens sin utilidad o sin aplicación para casos de uso del mundo real.
El bum de las ICO de 2017 hizo que se lancen tantas shitcoins que todo el mercado cripto cayó hacia finales de la temporada alcista.
Las shitcoins pasan por una importante subida de precios al momento de lanzarse, pero con el tiempo, es muy frecuente que se vean reflejadas en una línea chartista, plana y sin pulso.
Veamos dos ejemplos de ellas: SALT y PPT.
Al momento de su lanzamiento, SALT cotizaba a unos $8. En un mes, alcanzó su pico con un máximo histórico de $16. Una hermosa rentabilidad del 100%, pero ¿qué pasó después?
El equipo abandonó el proyecto y este se quedó sin pulso aparente, con un valor de apenas $0.30 al momento de escribir esta guía.
Otro ejemplo de shitcoin es PPT. Cotizaba a $1.90 al momento de su lanzamiento y en dos meses sorprendentemente alcanzó un máximo histórico de $74.85. Es una gran rentabilidad que prometía una futura promesa.
Sin embargo, esto fue lo que pasó luego: el equipo de PPT abandonó el proyecto y se escaparon con el dinero, y el proyecto terminó en una línea chartista plana. Al momento de escribir esta guía, PPT todavía existe y se cotiza apenas por encima de los $2.50.
Source: CoinMarketCap
No obstante, hay shitcoins que logran desafiar a la muerte y reviven gracias al apoyo de una comunidad sólida y activa. La célebre Dogecoin fue tomada como un chiste y apenas valía menos de un centavo cuando se lanzó en 2013. Sin embargo, a comienzos de la racha alcista de 2020, las celebridades y los influencers se dejaron llevar por Dogecoin y crearon grandes expectativas en torno a ella. La Dogecoin repuntó más de un 12,000% en tan solo cuestión de meses.
Source: CoinMarketCap
DOGE se ha convertido en furor en Twitter. Elon Musk, el director general de Tesla y SpaceX, ha anunciado el lanzamiento del satélite DOGE-1 el cual irá a la luna. No solo el nombre es interesante, sino que el proyecto entero del satélite se financió con monedas DOGE. ¿Quién hubiera pensado que una memecoin que comenzó como un chiste iría a la luna?
Varias shitcoins que se lanzan en la actualidad siguen la fiebre del oro de las memecoins debido al éxito inexplicable de Dogeoin. A diferencia de otras criptomonedas ya establecidas tales como BTC y ETH, estas memecoins generan una inmensa rentabilidad en períodos de tiempo muy cortos. Pero la mayoría de ellas tienen escasa o nula liquidez, así que no hay manera de retirar tu dinero.
En las finanzas tradicionales, hay un concepto llamado binomio riesgo-rentabilidad, que significa que, cuánto mayor sea el riesgo, mayor será la probabilidad de obtener rentabilidad. Invertir en shitcoins es una proposición que implica a mayor riesgo, mayor rentabilidad. Puedes obtener mucho dinero de la noche a la mañana, pero también puedes perder grandes cantidades de tu inversión rápidamente.
Hay proyectos shitcoin como Dogecoin y Shiba Uni que lograron generar rentabilidades superiores a un 12,000% en breves períodos de tiempo, pero también hay otros que, una semana después de su lanzamiento con grandes expectativas, perdieron todo su valor. Las rentabilidades pueden ser inmensas, pero el riesgo siempre está ahí y hay que tenerlo en cuenta.
Todas las shitcoins en el ecosistema tienen un punto en común: tienen fallas en sus fundamentos. Por ello, la tecnología utilizada o sus tokenomics realmente no importan. Tienes que depender de análisis técnicos profundos haciendo uso de varios indicadores para darte cuenta si hay señales de compra o de venta. El mercado de las shitcoin es tan volátil que la gente a menudo usa bots, que pueden llevar a cabo muchísimas operaciones en fracciones de segundos.
Además de un análisis técnico profundo, hay una métrica importante que debes tener en cuenta: la comunidad.
Los proyectos shitcoin que logran brindar rentabilidades significativas están respaldados por la comunidad detrás de ellas. Es decir, seguidores, personas famosas e influencers que hacen subir su valor. Les es muy difícil para los proyectos que son relativamente nuevos crear una comunidad sólida. Por otro lado, los proyectos con más años —con alguna especie de legado o historia detrás de ellos— tienen una ventaja a la hora de construir una comunidad. Por esta razón, puede valer la pena probarlas.
Los estafadores y los shitcoiners se están volviendo más y más sofisticados a la hora de idear estrategias. Sus monedas pueden imitar en detalle a las monedas legítimas a fin de ganar la confianza de los inversores. Estas son algunas de las características que debes tener en cuenta para identificar una shitcoin:
El mayor factor diferenciador que hay entre una shitcoin y una moneda legítima es el equipo que está detrás de esta. Antes de invertir en un proyecto, debes investigar al equipo, a su formación y experiencia laboral. En los proyectos shitcoin a menudo hay integrantes del equipo sospechosos sin antecedentes laborales y quizá los perfiles de redes sociales son falsos y fueron creados solo para el proyecto.
En comparación con las monedas legítimas, los proyectos shitcoin no cuentan con una documentación adecuada (como un reporte). Sus afirmaciones son imprecisas, con promesas falsas para un mejor futuro.
Los proyectos de las monedas legítimas hacen mucho hincapié en la documentación y no hablan del precio de los tokens. Discuten, en cambio, principalmente sobre la tecnología subyacente y, en especial, sobre cómo pretenden mejorarla con el tiempo a fin de aumentar la adopción de sus productos. Las shitcoin tienen muy poca documentación, a la vez que se centran principalmente en el precio de los tokens.
Las monedas legítimas tienen una comunidad sólida y activa. Las shitcoin importantes como DOGE están además respaldadas por una comunidad, mientras que, en el caso de las shitcoin malas, los propietarios no se enfocan mucho en construir su comunidad. Siempre existe la posibilidad de que intenten estafarte "tirándote de la alfombra" apenas puedan a fin de robarse los fondos de los inversores.
La obsesión por las shitcoin no va a parar en un futuro cercano. Así que, antes de invertir en un proyecto shitcoin, lleva a cabo tu propia investigación para poder identificar a los jugadores buenos de los malos. Algunas shitcoin se crean como una broma, pero puede que, de todos modos, pretendan construir una comunidad sólida. Hay otras que están específicamente creadas para robar el dinero de los inversores.
En la shitcoin hay un binomio riesgo-rentabilidad muy alto, así que haz tu inversión con prudencia para evitar perder una gran cantidad de tu dinero que tanto te costó ganar.
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